El único, diminuto inconveniente, que ha tenido la campaña de Joan Laporta es que Marc Ciria no ha reunido las firmas necesarias para ser candidato. En unos comicios a tres, Víctor Font perdía cualquier esperanza. No es que ahora tenga posibilidades, pero es su 'mejor' escenario. 'Mejor' es un decir, porque lo mejor es que preservara su dinero y su dignidad y se retirara. De hecho, lo más triste del señor Font no es que no le quieran los socios, que no le quieren, sino tampoco sus amigos y familiares demuestran sentir ningún amor por él si le permiten hacer este ridículo y además en público. A Laporta le basta, como estrategia electoral, esperar a que Font diga una de sus tonterías -como que quiere echar a Deco- para responder lo obvio y dejar en evidencia a su rival sin ni tenerlo que despreciar. Con un entrenador y un equipo que ilusionan a los aficionados, Laporta vencerá sin que le pesen sus graves irregularidades, que ni han formado parte del debate, por causa y culpa de una oposición tacaña, perezosa y poco profesional. El joven Laporta nació como una respuesta al Barça llorica, gris y perdedor, y poco a poco se ha ido convirtiendo en todo aquello a lo que en su primera presidencia derrotó: el victimismo, los fantasmas que no existen para suplir las propias carencias, el forofismo sin sentido pero que conecta con las bajas pasiones del público especialmente bajo al que se dirige. Hay medio Laporta que está hecho de esta pasta, pero el otro medio es listo y calcula, tiene un afinado sentido de la oportunidad y sabe cómo ser querido. En una conversación sobre otro asunto con el jefe de Comunicación del club, Gabriel Martínez, tratamos la conveniencia de los debates electorales. Hoy el Grupo Godó acogerá el primero. Le dije a Gabriel que, dado el oponente, recordara el consejo que el entonces director de RTVE, Rafael Ansón, le dio al presidente Suárez cuando le dijo que lo mejor que podía hacer con sus trasnochados rivales, y con las cosas que decían, sobre todo Carlos Arias Navarro, era darles la máxima visibilidad.