Irán insiste en que no quiere el alto el fuego y EE UU promete los ataques "más intensos" de la guerra
La era del ayatolá Jamenei II comienza de la misma manera en que acabó la liderada por su progenitor: con desafiante orgullo cuando la guerra existencial de la República Islámica contra Estados Unidos e Israel cumplía su undécimo día.
Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, unidad de élite de las fuerzas iraníes hoy con el control total del Estado, rechazaron el anuncio de las autoridades estadounidenses de haber destruido el programa de misiles del régimen, advirtiendo que en las próximas horas habrá más ataques y con proyectiles de mayor potencia que los empleados hasta ahora. A través de su presidente, Mohammad Bagher Ghalibaf, el Parlamento iraní aseguraba de manera solemne que el régimen de los mulás “no busca el alto el fuego”.
Por su parte, después de los contradictorios mensajes proferidos por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante el fin de semana -el mandatario había llegado a anunciar el fin del conflicto al asegurar que las fuerzas iraníes están ya derrotadas- su secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunciaba los bombardeos más intensos desde el inicio de la contienda el pasado día 28.
“En el Golfo los han abandonado, y sus aliados, Hizbulá, los hutíes y Hamás, están derrotados, son ineficaces o han quedado al margen. Irán está solo y está perdiendo claramente”, aseveraba Hegseth a final de la mañana. El propio mandatario estadounidense ha revelado que “no descarta opciones” en la guerra, incluida la invasión terrestre, según transmitió la portavoz de la Casa Blanca Karoline Leavitt. “El presidente ha hablado de ello en repetidas ocasiones. Sabiamente, no descarta ninguna opción como comandante en jefe”, afirmaba la portavoz presidencial.
Amenazas vacías
Con el mismo tono desafiante y triunfalista de la Guardia Revolucionaria se expresaba el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, quien rechazaba en un mensaje publicado en las redes sociales las “amenazas vacías” de Trump y le recomendaba que “tenga cuidado” para “no ser eliminado”. En la misma línea, Lariyani aseveraba que el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico marítimo se encuentra interrumpido desde hace más de una semana por las amenazas de la Guardia Revolucionaria, “será un estrecho de paz y prosperidad para todos o un estrecho de derrota y sufrimiento para los belicistas”.
Respecto a la situación en Ormuz, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha desmentido a Washington -en una nueva muestra de que, con el paso de los días, la escalada no es solo bélica, sino informativa- al asegurar que ningún buque petrolero ha transitado el Estrecho gracias a la escolta militar estadounidense. “Los funcionarios estadounidenses están difundiendo noticias falsas para manipular los mercados. No les protegerá del tsunami inflacionario que han impuesto a los estadounidenses”, afirmaba el jefe de la diplomacia de la República Islámica.
“Los mercados están afrontando la mayor caída de su historia, mayor que el embargo árabe al petróleo, la Revolución islámica de Irán y la invasión de Kuwait juntas”, zanjaba Araqchi. A última hora de la tarde, desde CBS News se revelaba -a partir de fuentes de la Inteligencia estadounidense- que el régimen iraní podría estar comenzando a instalar minas navales en la zona de Ormuz.
30 sospechosos de espionaje
No menos triunfalista con el curso de los acontecimientos se mostró este lunes el presidente iraní, Masud Pezeshkian, quien advertía en redes sociales contra quienes alberguen la “ilusión” de destruir su país, al asegurar que “sus invasores han ido y venido”. “Ningún poder ha logrado jamás borrar su nombre”, afirmaba el presidente de la República Islámica en el segundo día de la era del segundo ayatolá Jamenei, quien, hasta ahora, se sigue mostrando esquivo ante las cámaras y cuyo paradero constituye todo un misterio en el momento más crítico de la República Islámica desde 1979.
Además, Teherán anunció la detención de 30 personas de diferentes nacionalidades acusadas de espiar, colaborar o actuar como agentes operativos en favor de EE UU e Israel. El Ministerio de Inteligencia iraní identificaba a uno de los arrestados como un ciudadano extranjero al que ha acusado de “recopilar información militar y de seguridad” de Irán para “dos países del golfo Pérsico”, aunque sin detallar de qué Estados se trata, para posteriormente trasladarla a Washington y Tel Aviv. El portavoz del Poder Judicial iraní advertió, por su parte, que “cualquiera que ayude al enemigo” podría ser condenado a muerte.
En el undécimo día de ofensiva aliada contra Irán, las Fuerzas de Defensa de Israel -que prosiguieron simultáneamente su campaña contra Hizbulá en Líbano- han confirmado una nueva oleada de bombardeos en distintos puntos del país de Oriente Medio, incluido un complejo subterráneo de investigación y desarrollo de armas empleado por la Guardia Revolucionaria en Teherán. Durante la tarde, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu -quien, a diferencia de su homólogo estadounidense, es un firme partidario de continuar la guerra hasta el derrocamiento del régimen- anunciaba la creación de un presupuesto especial para la guerra de Irán.
Ataques a los países vecinos
Siguiendo el mismo esquema que en jornadas anteriores, las fuerzas iraníes han vuelto a atacar territorio de varios Estados árabes vecinos -acusados de colaborar con Washington albergando tropas estadounidenses- además de Israel. Los misiles y drones iraníes alcanzaron este lunes una refinería en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) que se vio obligada a cerrar tras un impacto de dron y zonas residenciales en Manama, la capital de Bahréin, causando la muerte de una mujer.
Las fuerzas iraníes alcanzaron zonas hoteleras y urbanas en Dubái. También en los Emiratos, las defensas aéreas actuaron sobre los aeropuertos internacionales del citado Dubái y Abu Dabi para interceptar drones dirigidos hacia estas instalaciones civiles. Según el Pentágono, los once días de guerra contra Irán habían dejado al menos 140 soldados norteamericanos al cierre de esta edición. Se estima que más de 1.200 personas, entre militares y civiles, han perecido como consecuencia de los bombardeos israelíes y estadounidenses en Irán desde el pasado 28 de febrero.