Luz, dibujante y superviviente de Charlie Hebdo: "La única manera de matar el arte es matarnos a todos"
El 14 de enero de 2015, el color verde dio la vuelta al mundo. Era el que ilustraba el fondo de "Tout est pardonné", la portada del primer número publicado en "Charlie Hebdo" tras los atentados que, días antes, costó la vida de doce personas. Se representaba en ella una caricatura de Mahoma, con expresión triste y sosteniendo un cartel en el que se lee "Je suis Charlie", y que fue diseñada por Luz, dibujante, autor de cómics y superviviente del atentado. El creador, diez años después de lo ocurrido y de haber firmado una de las imágenes más reconocibles del siglo, se preguntó "qué libro me podía representar mejor. Yo necesitaba que fuera importante para mí, potente, y no una comedia", explicaba en la mañana de este miércoles, durante una conversación telemática con la prensa española. Y así presentaba "Dos mujeres desnudas" (Reservoir Books), un volumen que publicó en 2025 en Francia, y que este jueves llega a nuestras librerías.
"Yo no tenía ganas de contar mi historia porque ya todo el mundo la conoce, y es algo personal", ha expresado Luz, refiriéndose a cómo vivió la trágica jornada. "Pero sí quería compartir mis angustias y mi ansiedad para con el auge de la extrema derecha por todas partes, en Europa y en el mundo. Compartir mi preocupación de forma oculta, escondido detrás de la obra de otro". Así nació un cómic que se narra a partir de una pintura concreta: "Dos mujeres desnudas", de Otto Müller. El cómic toma como arranque 1919, en un bosque a las afueras de Berlín, cuando un joven pintor expresionista de origen gitano pintó el citado cuadro. A través de él, el creador ha confeccionado una novela gráfica en la que el lector percibe el estudio del artista, las paredes de la oficina de su primer propietario, así como el momento en que la obra fue arrastrada por las tribulaciones del auge del nazismo en Alemania: el ascenso de Hitler al poder, el arte moderno calificado de "degenerado", el expolio...
Define Luz su obra como "una inmersión gráfica". Para darle forma profundizó en el arte expresionista alemán hasta empaparse de él, buceando e influenciándose del trabajo que tantos artistas hicieron a lo largo del complicado siglo XX. Se centró en un periodo de entreguerras, como una manera de transmitir, a través de otros nombres, su propia historia pues, expresa, "para mí 2015 fue como vivir una situación de guerra. El origen del libro está en cómo hablar de uno mismo escondiéndose detrás de algo. Cómo ser alguien que se enfrenta de golpe a la historia y cómo se maneja". Con esta idea, entró el autor en fase de búsqueda de algo que materializase su necesidad narrativa, y dio con una idea clave: la exposición "Arte degenerado", que se celebró en Múnich en julio de 1937, organizada por Joseph Goebbels, y en la que se trataba de rechazar o desprestigiar un arte moderno y vanguardista considerado como "inmoral" y "enfermo".
Vio Luz "una pista" para su novela en aquella exposición, que define como "improbable, de las pocas en contra del arte que se han hecho en la historia de la humanidad, donde los nazis mostraban lo que no se tenía que hacer. Una exposición del odio. Cuando me sumergí en ella a través de un libro con fotografías de su montaje, vi un cuadro que me impactó, el de Müller. Se veía colgado e inclinado, como la mayoría de las pinturas, porque la exposición estaba especialmente mal montada para mostrar la locura de los artistas y hasta qué punto eran degenerados", describe. No se trata, opina el historietista, de que Hitler "tuviera miedo al arte. Él se consideraba, al menos por lo que he investigado, un artista del pueblo, que iba a conformar y dibujar una civilización. El dictador artista". ¿Sigue esto ocurriendo con los poderosos que gobiernan hoy? "No sé si alguien como Trump o Marine Le Pen tienen miedo al arte. El problema ahora de la extrema derecha, y lo vemos en Francia con los presupuestos, es que el arte es simplemente una línea en un excel, un valor económico", responde Luz. Sí observa que, aunque "no sé si el arte da miedo como antes, al menos no es controlable. La única manera de matar el arte es matarnos a todos. Y la única manera de hacerlo vivo es aceptar que sea radical. En este sentido, 'Dos mujeres desnudas' responde a esa obligación que tenemos de ser radicales, que impacte e interpele a los lectores que hay detrás".
Vivimos en un siglo marcado por las imágenes. No sólo por la portada verde de aquel enero de 2015, sino también otras muchas fotografías o pinturas que hoy se difunden con una gran intensidad y amplitud, y que quedan selladas en la mente de millones de personas. "Ya no sabemos adónde mirar, sin duda", plantea Luz, "este libro también habla del concepto del expolio y la memoria. Nos corresponde a los artistas hacer perdurar esta memoria, el drama del siglo XXI. Hay una labor que hacer, es fundamental y esencial. Este libro habla de supevivencia y, por tanto, en cierto modo habla del siglo XXI, porque hoy todos estamos tratando de sobrevivir en este mundo", concluye.