Aznar deja a Vox fuera de la «solución» al sanchismo
Acontecieron varias anécdotas pintorescas en la tarde-noche de este miércoles en el Auditorio Mutua Madrileña de la capital. Presentaba su libro Jaime Mayor Oreja. «Una verdad incómoda», editado por Espasa. Sobre las tablas, le acompañaron José María Aznar y María San Gil. Conducidos los tres por el periodista Luis Ventoso, que terminó el acto con un interrogante casi metafísico para la historia reciente de la derecha española: qué hubiera pasado si en lugar de tocarle el gordo a Rajoy le hubiese tocado a Mayor Oreja.
Fue cuando Aznar afirmó: «Mariano es un tipo estupendo y ha hecho todo lo que ha podido y con una buena voluntad enorme». Levantaron sus palabras una leve ovación en el respetable allí congregado. Un millar de personas.
Casi nada comparado con los vítores que se llevó otra declaración, de María San Gil. «Pedimos un puente entre PP y Vox. Entre Vox y el PP». Estalló la euforia con unanimidad en los aplausos.
De alguna manera, el acto se convirtió en una suerte de sesión de terapia del centroderecha español en un momento de crisis total, porque Vox muerde la mano que le tiende el PP cuando la única alternativa posible de gobierno tanto en los territorios que están en liza como el día de mañana en España, si se cumplen los pronósticos, pasa por un entendimiento entre ambos.
En ese aspecto, los comparecientes expresaron opiniones contrapuestas. Mientras que Mayor Oreja reclamó una entente conjunta, Aznar dejó a Vox fuera de la «solución» al sanchismo. El primero reflexionó: «PP y Vox, Vox y PP, pueden suicidarse. Pero esencialmente hay que seguir lo que digan los españoles. ¿Qué han dicho en Extremadura, en Aragón, qué van a hacer en Castilla y León? Tienen la obligación de hacer gobierno. Que unos quieren hacer sorpaso, seguro, pero la mayoría natural ya es una realidad. Se tiene que hacer gobierno. Fácil no va a ser. Pero será una obligación salvo que decidan que de estar en el abismo vayamos al fondo del abismo. Que significaría que esa mayoría natural no sea una realidad en el Gobierno de España».
A lo que el segundo apostilló: «España necesita un gobierno fuerte y una mayoría cuanto más sólida mejor». A su juicio, «no es lo mismo que el PP tenga 130 diputados o 140 y Vox 60» que a la inversa: «Que el PP tenga 160 y Vox 30». Y no es «lo mismo», razonó, porque con «la primera fórmula, los españoles no podremos enfrentarnos a los problemas que hay que solucionar». Mientras que con «la segunda fórmula» habrá «una oportunidad».
Por eso, Aznar apeló «a una mayoría plural» que sólo «se puede construir en el PP, el único pilar sólidamente constitucional» que, reiteró, queda en nuestro país. Porque tanto a Vox como al PSOE, quien fue presidente del Gobierno y refundador del centroderecha en España, los situó en los extremos.
«A España se le va a polarizar al máximo, porque los polos ganan de esa polarización. Los dos. Pero España necesita un proyecto de futuro muy claro. No va a ser fácil con un secesionismo catalán tirando, por un lado, con el de País Vasco y Navarra por otro y con una recuperación institucional y de la posición internacional en España», expresó.
Habló poco Aznar de la guerra en Oriente Medio. Tan solo recuperó unas palabras enunciadas anteriormente. «España debe apoyar a sus aliados». Y punto.
Lo mollar del debate fue la situación actual desde un repaso histórico con la Transición como punto de partida. Como viene haciendo de un tiempo a esta parte, Aznar alertó de que «las próximas elecciones generales, guste o no, van a tener un carácter constituyente». En juego, agravó, están «la continuidad de nuestro sistema constitucional, la continuidad histórica de España, y de la Corona». Y añadió: «El que se quiera inhibir, que se inhiba. Pero que sepa por lo menos la consecuencia que su inhibición puede tener».
Las predicciones de Aznar y Mayor Oreja
Jugaron los dos, Aznar y Mayor Oreja a predecir lo que está por venir en el futuro más inmediato de la política. Y el segundo de ellos, que defiende la teoría de que ETA comparte un mismo proyecto político con el socialismo desde los tiempos de Zapatero, hizo su apuesta: «ETA va a ganar en las próximas elecciones vascas». Y es más, apuntilló, gobernará. Con el apoyo del PSOE, en justa correspondencia. Porque desde 2018, el socio más fiel que ha tenido Pedro Sánchez es Bildu.
Mayor Oreja reclamó «orden, liderazgo, cabeza y dirección» en la oposición al actual Gobierno. Y para rematar su vaticinio, apostó por una opa de ETA al PNV que entrañará un riesgo extra si gobiernan PP y Vox después de las próximas generales: «Van a estar actualizando el frente popular y esperando que lo que venga del Gobierno de España sea tan endeble, tan inestable, dure tan poco, que vuelvan».
Tuvo lugar la presentación en un día de profundo simbolismo: 11 de marzo. Y claro, no faltaron las citas a los atentados terroristas de hace 22 años. Mayor Oreja rescató una conversación con un ministro del Interior de Francia en 2005 que le dijo que las bombas fueron obra de los «servicios de inteligencia de una nación». Y sentenció: «El atentado del 11M se hizo para cambiar la dirección política de España. Era un atentado para cambiar el rumbo de España. Y vaya si ha cambiado el rumbo de la dirección de España».
El terrorismo de ETA
Otro terrorismo, el de ETA, centró el primer tramo de la conversación a tres. Aznar, Mayor Oreja y María San Gil abrieron el baúl de los recuerdos. Desde la Transición, cuando ir en una lista de la UCD en el País Vasco era presagio de acabar en un ataúd. Recordó Mayor Oreja las reuniones clandestinas para evitar los revólveres. «La presentación de la candidatura de Marcelino Oreja en el 79 se hizo en un salón de mi casa».
Aznar se retrotrajo a 1998, cuando ETA asesinó a Manuel Zamarreño, concejal de su partido en Rentería: «Tuvimos una comida con el PP vasco y hubo una persona que se levantó y me dijo, ‘presidente cuántos crees que vamos a faltar en la próxima reunión’. Estamos hablando de cosas muy serias». También repasaron otros nombres propios de la lista de asesinados por ETA: Gregorio Ordóñez y Miguel Ángel Blanco.
Agradeció Mayor Oreja la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a los que concedió todo el mérito la lucha contra ETA. «Los éxitos en la política antiterrorista son del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, que han sido ejemplares».
Reconoció después el fin de la violencia de ETA, no así la vigencia de un proyecto político incrustado en un frente unificado con el PSOE por obra y gracia de Zapatero y de Sánchez, a los que acusó de buscar la disolución de España y el fin de la alternancia. De ahí su súplica a PP y Vox: «Tener la capacidad de reacción y respuesta para que ese gobierno letal para España desaparezca cuanto antes».