El Ibex 35 cierra en rojo en una sesión marcada por el petróleo y las dudas económicas
Sesión con fuertes movimientos entre los principales selectivos mundiales, que lidian con los paralelismos que el mercado empieza a trazar entre la situación actual y la crisis financiera de 2008. El foco de tensión se ha trasladado desde las hipotecas subprime hacia el crédito privado, mientras que la subida de materias primas como el petróleo recuerda al contexto previo a aquella crisis. En este escenario, las decisiones de los bancos centrales serán clave para determinar la dirección de los mercados en las próximas semanas.
El Ibex 35 cierra la jornada a la baja, lastrado principalmente por los sectores más cíclicos de la economía. Entre las compañías que más retroceden durante la sesión se encuentran empresas acereras, compañías ligadas al turismo, constructoras y entidades financieras. Las fuertes subidas del petróleo están generando dudas entre los inversores sobre el impacto que podrían tener en la actividad económica, lo que ha provocado ventas en algunos de los sectores que mejor comportamiento habían registrado en los últimos meses. La banca destaca especialmente en los descensos recientes, con Santander liderando las correcciones.
En el lado opuesto del selectivo se sitúa Solaria, que vuelve a destacar entre las subidas. La compañía cuenta con posiciones cortas relevantes en el mercado, pero al mismo tiempo algunas casas de análisis han mejorado recientemente su recomendación sobre el valor. Además, el actual contexto de precios elevados de la energía podría favorecer al sector renovable.
Una situación que también beneficia a Repsol, que acumula subidas cercanas al 20% desde el inicio del conflicto gracias al encarecimiento del barril de petróleo.
Por su parte, la mayor estabilidad en la rentabilidad de los bonos está favoreciendo a compañías con una elevada rentabilidad por dividendo o con altos niveles de endeudamiento. Dentro de este grupo destacan algunas utilities, así como empresas como Cellnex o Telefónica.
Mientras tanto, Wall Street sigue muy pendiente de las novedades en torno al crédito privado, un mercado que ha crecido de forma vertiginosa en los últimos años y que recientemente ha comenzado a mostrar algunas grietas.
A nivel macroeconómico, la confianza del consumidor estadounidense cayó a su nivel más bajo en tres meses ante el creciente temor por el impacto de la guerra con Irán en los precios de la gasolina. El producto interior bruto se expandió a una tasa anualizada del 0,7% en el cuarto trimestre —cuando el gobierno sufrió un cierre administrativo de duración récord— frente a una estimación inicial del 1,4%. Mientras tanto, el índice de precios de los gastos de consumo personal subyacentes, el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal, coincidió con las estimaciones, lo que sugiere que hasta ahora la Fed podría haber estado en el camino correcto.
En este contexto, los mercados manejan dos posibles escenarios. El más favorable sería una resolución rápida del conflicto, mientras que una prolongación de la guerra podría provocar impactos más negativos en la economía y en los mercados financieros.
Entre otros activos, destacan las subidas del bitcoin, que ha sorprendido al mercado impulsado por las nuevas entradas netas en los ETF, el hito de haber alcanzado los 20 millones de bitcoins minados, el aumento de la demanda en Oriente Medio ante el posible deterioro financiero y las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la Reserva Federal.
La próxima semana será clave para la economía global. Algunos de los principales bancos centrales del mundo se reunirán para tomar nuevas decisiones de política monetaria en un contexto de aumento de los precios. Estas decisiones podrían marcar un cambio de rumbo en los mercados y, eventualmente, poner fin a la actual tendencia alcista.
Manuel Pinto
Analista de mercados