Sánchez se ufana de que su 'No a la guerra' haya desencadenado «una ola de orgullo de ser español», y no sólo en España, sino, según él, «a lo largo y a lo ancho del planeta». No cabía esperar menos de su narcisismo antropológico. Parece que por fin intuye cuál será el motivo por el que pasará a la historia, algo que le angustiaba desde el primer día como él mismo le confesó a Máximo Huerta. Se ve como el Gandhi del siglo XXI, el gran abanderado de la paz. Seguramente sospecha que en cualquier punto del mundo, de la Patagonia a Siberia, de Mali a Vietnam, hay jóvenes que cuelgan pósteres en sus habitaciones con su foto y el...
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