No es un fogonazo es de nuevo David de Miranda
Valenciano fallaba. Sobre todo en hacer la magia de gozarlo en la calle y pelarte de frío en la plaza (en la sombra, claro. Se acordarán de mí los de sol al leer esto. Después la cosa se templó). Qué cosas.
El primero de La Quinta nos dio muchas cosas buenas para este reencuentro valenciano. El toro tenía buen embroque y largo el viaje, con ese punto que tiene la bravura de reponer y que eso incomoda. Fortes vio enseguida en la muleta que el toro quería viajar en el engaño y antes de rematar la primera tanda ya la había cerrado por el toreo fundamental, y eso que no había salido del tercio. La faena de Fortes fue irregular después, con algunos momentos de más brillantez y otros de más búsqueda. La espada ralentizó todos los procesos.
Y después la tarde se encargó de ralentizarlo todo de lleno con sobrero incluido y ni las luces de la plaza, que son un fogonazo que ganas dan de sacar de nuevo las gafas de sol (uno de los motivos, las reformas, por el que no hubo Feria de Julio el año pasado), llegaron a alumbrar el camino de la tarde. Eso sí, David de Miranda arrancó el único trofeo de la corrida al sexto. Antes fallaron las espadas a veces, las fuerzas otras.
Los lotes
Lo cierto es que volviendo al lote de Fortes. El tercero ya había sido bis y el cuarto debió serlo, porque estaba reventado de los cuartos traseros, pero lo aguantaron en el ruedo y la faena de Fortes, por mucho que tiró de temple, fue un imposible.
Románse fue a esperar al segundo a los mismos medios. Fue como un tren el toro. Se desmonteraron justo antes Ángel Gómez Escorial y Fernando Sánchez. Estuvo Román listo y honesto con el toro para volver a apostar en la distancia y sacar el beneficio de ella. Raudo y veloz acudió. Ya en la cercanía al de La Quinta le faltó entrega, aunque la embestida era larga y repetía lo hacía con menos brío, por lo que aquello lo sostuvo con inteligencia.
Puso toda la carne en el asador con el quinto, que se movió de salida. Larga cambiada y explosión. También en banderillas, donde Sánchez volvió a desmonterarse junto a César Fernández. La faena fue de más a menos, como la explosividad del toro, que tuvo franqueza y repitió con ese punto de salir sin demasiada entrega del viaje y a menos. Le cogió el aire al toro, hasta que tomó los aceros y se desdibujó la historia.
El tercero, bis, se movió pero con sosería y la faena de David de Miranda, que había ganas de verlo, no levantó el vuelo.
Se pudo resarcir con un noble y repetidor sexto con el fondo justo. De Miranda le cogió la medida perfecta. En tiempos, el torero anduvo con el temple en las yemas y multiplicando las cualidades del toro. Tanto que hundió la espada y paseó el primero y único trofeo de una tarde que, siendo sinceros, se nos había hecho bola. Hoy volveremos con el gozo de rendirnos a ese Samuel Navalón, que el año pasado vivió la cara más fea y amarga de esta profesión con esa terrible cornada del cuello. Hoy estamos de celebración, con los miedos intactos y la felicidad que no nos cabe en el pecho.
Ficha del festejo
Valencia. Feria de Fallas. Se lidiaron toros de la ganadería de La Quinta, bien presentados. Toros de La Quinta, El 1, bueno; 2, pronto, repetidor y a menos; 3, repetidor y punto soso; 4, muy flojo; 5 y 6, nobles y repetidores. Media entrada en los tendidos.
Jiménez Fortes, de rosa y oro, estocada baja, estocada, aviso, descabellos (silencio); estocada caída (silencio).
Román, de azul pavo y oro, estocada (saludos); pinchazo, estocada, aviso (saludos)
David de Miranda, de grana y oro, pinchazo, estocada baja (silencio); estocada (oreja).