EU e Israel ‘destruyen la cúpula’ de Irán: Confirman muerte de Ali Lariyani, secretario de Consejo Supremo
La incertidumbre política y social en Irán se incrementa aún más después de que el régimen reconociera la muerte de Ali Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, tras unos bombardeos israelíes.
Estados Unidos e Israel están matando a los pesos pesados políticos y militares más importantes de la República Islámica, en una campaña de asesinatos que ha reducido sustancialmente el número de figuras con influencia y poder en la autocracia iraní.
La última figura en ser asesinada ha sido Ali Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el órgano que toma las decisiones más importantes de defensa y seguridad en el país persa.
En el ataque que acabó con la vida de Lariyani murieron también su hijo, uno de sus adjuntos y varios guardaespaldas, según confirmó el propio Consejo de Seguridad Nacional, citado por la agencia de noticias Mizan.
La Guardia Revolucionaria iraní también corroboró la muerte de Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij (encargada de la represión ciudadana y vinculada a la Guardia).
Horas antes de que Irán reconociera los hechos, Israel ya había anunciado la muerte de estos dos líderes iraníes en “ataques precisos” de su fuerza aérea.
Lariyani se había convertido en una de las figuras más importantes de la República Islámica ya incluso antes de la guerra, y tras el inicio del conflicto era el mayor peso pesado en un sistema que había sido descabezado tras la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jameneí.
Alí Jameneí murió el 28 de febrero pasado durante la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Quién puede ocupar el puesto de Lariyani
Sin Lariyani, el político que puede ocupar su vacío es el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf. Un exmiembro de la Guardia Revolucionaria considerado un conservador pragmático.
El general de la Guardia Revolucionaria es exjefe de policía y exalcalde de Teherán. Qalibaf ha mantenido un alto perfil desde el comienzo de la guerra con constantes amenazas contra Estados Unidos e Israel.
También continúa activo el presidente iraní, Masud Pezeshkian, un médico que se impuso en las elecciones de 2024 y que no tiene una base de apoyo propia.
La figura del presidente tiene un poder limitado en la República Islámica según su Constitución, pero ante la ausencia de otros altos cargos, Pezeshkian podría elevar su perfil.
También sigue con vida el jefe del poder judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei. Es otra figura destacada que sigue con vida y se le vio en público el pasado viernes durante la marcha del Día de Al-Quds o Jerusalén.
Se trata de un ultraconservador bajo cuyo mandato la justicia iraní ha multiplicado las ejecuciones el último año y es un férreo enemigo de Occidente.
Otras figuras relevantes de Irán que podrían sumarse al Consejo Supremo
La muerte de tantos altos cargos puede abrir la puerta de nuevo a políticos que se encontraban al margen del poder en la toma de decisiones, como es el caso del expresidente Hasán Rohaní (2013-2021).
Rohaní es una figura moderada y pragmática bajo cuyo gobierno se firmó el acuerdo nuclear de 2015 que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones, y que Trump abandonó en 2018.
Otro peso pesado es el ultraconservador Saeed Jalili, rival de Pezeshkian en las elecciones de 2024, quien ha mantenido un perfil muy bajo las últimas semanas, pero que tiene un gran peso entre los sectores más duros de la República Islámica.
Ha sido descrito como un verdadero producto de la Revolución Islámica y se ha mostrado opuesto a Occidente a lo largo de toda su carrera.
Y finalmente está el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, a quien no se ha visto en público ni escuchado desde su elección la semana pasada.
Desde su nombramiento no ha aparecido en público, lo que ha generado especulaciones sobre su estado de salud tras los ataques en los que murieron su padre, su madre y su esposa.
Irán ha negado informaciones sobre un supuesto traslado a Rusia para tratamiento médico. Su primer mensaje como líder fue un comunicado escrito en el que prometió represalias y llamó a cerrar el estrecho de Ormuz.