La crisis de la subida del combustible por la guerra en Irán: por qué los conductores de diésel son los más afectados
Todo aquel que haya tenido que echar gasolina en las últimas semanas lo ha notado: el precio de los carburantes ha subido de manera excepcional. El motivo es una guerra en Irán que se alarga y está obligando a los países a tomar medidas para paliar este notable ascenso. El Gobierno aprueba la liberación de hasta 11,5 millones de barriles de petróleo por la guerra de Irán, combustibles para 12,3 días de consumo. Con esta medida se busca moderar el impacto de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz al paso de buques petroleros.
Algunos economistas apuntan directamente a las petroleras: "Se están aprovechando, es especulación pura y dura". Muchos trabajadores, ya sea por cuenta propia o ajena también avisan: "El consumidor va a tener que pagar más por todo". Esta subida es general, pero tiene especial impacto en el precio del diésel, que se ha incrementado hasta un 28% desde el inicio del conflicto armado.
Por qué la subida afecta más al diésel
El gasóleo ya se coloca en un precio medio de 1,904 €/l este miércoles y no es algo nuevo. El precio de la gasolina y del diésel superó, de media, los 2 euros el litro tras el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, obligando al Gobierno a intervenir con un descuento de 20 céntimos por litro. En esa ocasión fue tanto para la gasolina como para el diésel, cuya subida es mayor de nuevo en la actualidad por varios motivos.
Uno de ellos es que los precios del gasóleo y de la gasolina en las estaciones de servicio no dependen tanto del crudo de Brent, sino de la cotización internacional de los productos refinados. El valor del gasóleo refinado se ha disparado en los últimos días. El motivo de este crecimiento en momentos de crisis es que la demanda es mucho mayor. "Es la sangre de la economía, lo que mueve las fábricas, las máquinas, la obra pública.", explicó el director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), Nacho Rabadán, a RTVE.
También hay una falta estructural de diésel en los mercados globales. El cierre del estrecho de Ormuz y la decisión de Chinade prohibir la exportación de productos refinados para priorizar la economía local ha provocado que los mercados se vean completamente sacudidos. Especialmente importante es lo primero, ya que Europa importa de toda la zona que ahora está en conflicto y ha paralizado prácticamente la exportación.
Conducir bien ahorra dinero
Esta subida afecta directamente a todos los conductores y a muchos trabajadores, pero hay algunos consejos para paliar parcialmente esta ostentosa subida de precios. Mantener una velocidad constante, evitar acelerones y frenazos bruscos o anticiparse al tráfico son prácticas que permiten optimizar el gasto de diésel en cada trayecto. El consumo de combustible está directamente relacionado con el esfuerzo que realiza el motor. Cuanto más bruscos son los cambios de velocidad o más revolucionado trabaja, mayor cantidad de diésel necesita para funcionar.
Conducir de forma suave reduce ese esfuerzo, lo que se traduce en un menor consumo. Este principio se aplica en la ingeniería automotriz y es la base de muchos sistemas actuales de ayuda a la conducción, diseñados precisamente para mejorar la eficiencia. Otro factor clave es el mantenimiento del vehículo. Un coche con los neumáticos a la presión correcta, filtros limpios y revisiones al día consume menos combustible que uno descuidado. Incluso pequeños detalles, como evitar llevar peso innecesario en el maletero o utilizar el aire acondicionado con moderación, pueden marcar la diferencia a medio plazo.