¿Cómo se obtenía el hielo con un clima tan cálido como el de la provincia de Alicante? La respuesta está en que, lejos de ser únicamente sol y playa, el territorio alicantino tiene una gran cantidad de sistemas montañosos de gran altura en las que se ubicaron los pozos de nieve, construcciones que desde el siglo XVI hasta principios del XX constituyeron un negocio esencial en la economía alicantina. Esos pozos de hielo son objeto de conservación e investigación en la actualidad y su cercanía ofrece la oportunidad de realizar rutas de senderismo en las que la historia y la naturaleza formen parte fundamental. Además, su distribución a lo largo de la provincia hace que sea posible visitarlos desde varios puntos, además de elegir la dificultad de la ruta a realizar. Una ruta por "la joya de la corona" de estos pozos siempre es un gran plan para pasar un festivo como el Día del Padre.