Durante mucho tiempo se creyó, siguiendo a Aristóteles, la teoría de la generación espontánea, que mantenía que los seres vivos pueden surgir a partir de materia inanimada , es decir, sin intervención de organismo progenitor. Se pensaba, por ejemplo, que en la carne podían aparecer gusanos u otros organismos, debido exclusivamente a procesos naturales. Una especie de generación espontánea que llevaba al alumbramiento de nuevos seres. Cuando en el siglo XVII llegó la mejora del microscopio de la mano de un comerciante de telas... Читать дальше...