La toma de Venezuela por Donald Trump o su intención de quedarse con Groenlandia , un territorio de un país miembro de la OTAN, no deberían llevar a pensar que hay una estrategia clara detrás. Tampoco que responden a una visión para crear orden en la nueva era geopolítica de rivalidades entre grandes potencias. La profusión de análisis poco meditados de la definitiva repartición del mundo en tres esferas de influencia -estadounidense, china y rusa- es solo una señal de que el ser humano busca certidumbre y racionalidad. Читать дальше...