Creo, después de encontrarme con cientos y cientos de libros felices y malogrados, sobre todo malogrados, que la relectura es uno de los mayores reconocimientos que podemos concederle a un escritor. Se trata, supongo, de una declaración incondicional de admiración y amistad literaria. Sin programa ni disciplina, eligiendo algunos pasajes al azar, vuelvo a visitar los libros de Álvaro Uribe sin discriminar ninguno de los géneros que frecuentó. Me gusta procurar el porte refinado de su escritura, sus silencios teatrales... Читать дальше...