Cada vez que el Barcelona marcaba, el Madrid se las ingeniaba para empatar. Y cada vez el conjunto de Hansi Flick volvía a imponer su fútbol, superior, el Madrid daba la cara. El conjunto blanco se mantuvo con opciones hasta el pitido final de la Supercopa, aunque no le bastó. Los dos golazos de Raphinha y el de Lewandowski dejaron en insuficientes los de Vinicius y Gonzalo. El Barcelona fue mejor, propuso y acabó sometiendo a un Madrid más 'mourinhizado' que nunca, con el alumno más aventajado del portugués al mando. Читать дальше...