En este mundo somos transeúntes y, en cierto modo, forasteros, acostumbrados a viajar. Herederos de aquellas generaciones para las que conocer el mar era una proeza, la nuestra es una generación ubicua y en tránsito, cuyo objetivo es el camino y cuya meta es el horizonte. Por eso no nos sorprende el fenómeno migratorio, como sí podría sorprender a nuestros antepasados, habitantes de sociedades más estables y menos abiertas. Ahora que comienza la enésima campaña electoral —casualmente, también la nuestra—... Читать дальше...