Hay nombres que son como una música enredada en los aleros de la memoria, ecos de un tiempo que ya no nos pertenece. Abrazamozas. Es poesía, el más bello nombre que puede tener una calle. Barrio de Olivares, barrio de molienda y alfareros, casas bajas y el Duero a las puertas. Suena a encuentros, amores, frescura, picardía de otros siglos, rondas bajo la ventana. Sabe a la oscuridad furtiva del beso robado; esa geografía sentimental que conforma nuestra identidad. Pero en este mundo de piel fina que vivimos... Читать дальше...