Lilís aun tenebroso tenía mucha gracia y era repentista. Una señora que desde un balcón al pasar le voceó “¡qué nublazón!”, recibió respuesta: “no tema señora, esta nube va de paso”. Báez, desacreditado por enemigos, pero tan querido por el pueblo que le apodaban “Pan Sobao”, deslumbraba a sus visitantes foráneos con su fino humor. […]