Marruecos vetó el viaje de forenses a España para testificar en el juicio de los atentados
Ni la Fiscalía ni los Mossos han tenido nunca dudas de que el imán fue uno de los dos miembros de la célula de Ripoll que murió cuando la noche del 16 de agosto de 2017 voló por los aires el chalé donde los terroristas almacenaban explosivos –tras el accidente el grupo improvisó los atropellos de Barcelona y Cambrils–. En anteriores jornadas, otros profesionales confirmaron que restos humanos de Alcanar tenían el mismo perfil genético que el hallado en el piso del imán en Ripoll. Y hoy han apuntado en la misma línea dos policías que ayer declararon en el juicio que acoge la Audiencia Nacional contra los dos únicos miembros de la célula –y un colaborador– que siguen vivos. Son los agentes que, por orden del juez instructor, habían viajado a Marruecos durante la investigación. Allí asistieron, pero sin poder intervenir, a la toma de ADN por parte de la policía marroquí a la madre, a un hermano y a una hija de Es Satty, con el fin de identificar los restos del imán.
Más indicios de que Es Satty murió en Alcanar. Agentes de los Mossos han confirmado, también este miércoles, que en la el chalé que voló por los aires se encontraron huellas de varios miembros de la célula terrorista. Entre ellas, las del imán de Ripoll pero también de Mohamed Houli, uno de los tres acusados que se sientan en el banquillo, y que resultó herido en aquella detonación cuando manipulaban material explosivo.