El fútbol italiano vive un terremoto tras el escándalo de los ultras de Milán e Inter. Ahora corren un grave riesgo, porque los dos clubes están sometidos a medidas de prevención y deberán hacer limpieza de las actividades criminales y mafiosas de los jefes ultras, además de mejorar su organización. De lo contrario, los dos equipos podrían ser sometidos a una administración judicial, con un comisario en cada club para que haga esa limpieza. Las fuerzas de seguridad detuvieron el lunes a 19 ultras del Inter y Milan, los jefes de las curvas norte y sur, respectivamente (16 están en prisión y tres en arresto domiciliario). Se les acusa de asociación criminal, violencia y extorsión, y en el caso de...
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