A la espera que los socios compromisarios tengan la posibilidad de analizar las cuentas al detalle, el cierre económico de la 2023-24 es muy preocupante. El análisis de ayer de
Manel Pérez, adjunto al director de
La Vanguardia, ponía los pelos de punta. Si futbolísticamente fue una temporada en blanco, los números rojos de las cuentas son todavía peores. Las pérdidas de 91 millones son un lastre para el club, son la constatación que la gestión familiar sin director general es catastrófica y son la prueba que las palancas mal gestionadas eran, además de venta de patrimonio, pan para hoy y hambre para mañana. Y una piedra en el camino para volver a la norma 1-1 de
LaLiga. Y los socios tendrán que aprobar, y aprobarán, estas cuentas.
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