He llegado antes de tiempo, porque la Feria del Libro Antiguo, el fin de semana, abre a las 11. Así que pido un café en El Picadero, en General Polavieja, y lo tomo en la terraza, de pie. A esa hora, ya hay bastante tránsito. Mientras doy un buche a mi café, pasa junto a mí una pareja de jóvenes enamorados. Son jovencísimos, de hecho: a ella no le echo más de dieciocho o diecinueve, los mismos que a él. Cuando están a punto de rebasarme, él le da un beso a ella, bien fuerte, en la cara. Sin parar de caminar, ella sonríe. Entonces él dice: «Me encanta dar besos por la mañana». He venido en Metro, pero para...
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