Con el cuchillo entre los dientes parecían pisar la arena los dos triunfadores de la temporada venteña. Un quinteto de salidas a hombros sumaban: tres consecutivas de Fernando Adrián y dos de Borja Jiménez . Se rompió la racha. Y eso que se vaciaron de entrega, pero no cuajaron ni una faena en un conjunto de Victoriano del Río de Puerta Grande, variado y con las teclas de la casta brava. Con sus diversas notas y duración, seis de seis embistieron, con las orejas colgando, y solo en el segundo se prendió una luz hacia el paraíso... Faltaba un minuto para las seis y media cuando Jiménez se hincó de rodillas frente a la cueva de los miedos. Se santiguó,...
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