La política de añadir los minutos que haga falta al primer y segundo período de cada partido sigue siendo tan
errática como
caótica. Su objetivo no era otro que evitar las
excesivas pérdidas de tiempo de los equipos en determinados momentos de los encuentros. Sin embargo, y como sucediera desde el primer día de su aplicación, continúa
sin tener un criterio claro, al menos para los aficionados de a pie. Y este sábado hubo ejemplos que lo demuestran.
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