Si el curso pasado, con las lesiones primero de
Courtois y
Militao y después de
Alaba se habló de maldición en la defensa del Real Madrid, en este, que parecía haber empezado con buen pie pero todo se ha torcido con el incidente de
Carvajal, empieza a parecer verdad: hay una maldición en la defensa blanca.
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