Primero constatar la obvio: es una preciosidad de un placer visual indescriptible. Luego un pequeño recordatorio: este modelo fue el que en su día ayudó a salvar las finanzas de la pequeña pero icónica fábrica de
Borgo Panigale que produce ahora las motocicletas que dominan los principales campeonatos del mundo de velocidad de dos ruedas.
Ducati no sería Ducati sin esta
900 SS que pilotó
Mike Hailwood por el peligroso, letal y legendario trazado del TT de la Isla de Man en 1978, logrando el triunfo más sonado de su ilustre trayectoria.
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