Siete orejas, que como estaba el público de dulce hasta pudieron ser más, y que en justicia de una plaza de primera categoría debieron ser menos. Pero trofeo arriba, trofeo abajo, sobre la arena misericorde pasaron cosas, y algunas muy buenas. Todo con una corrida desigual y mansita de Zacarías Moreno, remendada por un buen ejemplar de Álvaro Núñez. Para recordar a un torero con cuatro orejas en Zaragoza hay que remontarse a los años setenta en una tarde con Paquirri y Dámaso González, y en los anales de la Misericordia quedó grabado aquel día de la feria de 1949 en el que Litri, todavía novillero, se llevó cuatro orejas, dos rabos y dos patas. No se sabe si aquel...
Ver Más