Son más de veinte años de éxitos que se entienden por una sola palabra: humildad. Es la que ha desarrollado Rafael Nadal durante toda su vida, más allá de la tenística, pero que ha explotado sobre todo en esta faceta. Solo así se entiende la evolución de un campeón en otro, y en otro, y en otro, sin apenas parones más allá a los que lo obligó su propio cuerpo. Y también ante ellas, la humildad de encomendarse a la paciencia para levantarse una vez y otra y otra y otra. Aquel chaval de Manacor (3 de junio de 1986) se empapó de una doctrina firme, también segura, y convencida de que los éxitos se empiezan a labrar en el...
Ver Más