Sombras de desolación
No, no se lo merecen, no merecen el peso de un futuro sombrío, donde el aire se tiña de pestilencias, y el suelo, siempre fértil, se convierta en un estercolero. En la brisa que acaricia la tierra, en el susurro de los árboles que dan sombra, se alza un grito de esperanza, un eco de vida que se niega a marchar… ¡No debemos ser el sacrificio de una avaricia desmedida!