Inglaterra ganó el domingo en Helsinki a
Finlandia (1-3), en la Nations League, pero sin brillantez. Dejó el mismo rastro de tristeza que marcó tres días antes su inesperada derrota con Grecia en Wembley (1-2): estilo indefinido y cierto caos táctico sobre el césped. Las novedades introducidas por el seleccionador interino,
Lee Carlsley, no han conseguido librar a los ‘pross’ de una falta de rumbo, que coincide en el tiempo con las críticas por conservadurismo defensivo que tuvo que soportar
Gareth Southgate, aunque con él los ‘Three Lions’ llegaran a disputar una final de Eurocopa (2020) y alcanzaran las semifinales de un Mundial (2018).
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