La habitación donde se duerme suele ser un lugar de la casa en el que pueden acumularse
malos olores. No es un lugar tan crítico como el baño o la cocina, pero, al pasar tantas horas durmiendo,
la ropa de cama puede quedarse húmeda o con malos olores por el simple hecho de dormir y respirar tantas horas seguidas en un lugar cerrado.
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