Se presenta el torneo de los Seis Reyes con unos cuartos de final en el que compiten los principitos. Los encargados de inaugurar este torneo de estratosférico premio económico fueron Jannik Sinner y Daniil Medvedev, y ofrecieron una nueva muestra de lo que es el tenis de ahora mismo: el italiano es el dueño del presente, pura exhibición cada vez que sale a la pista; el ruso solo puede aceptar que se le ha hecho muy grande la empresa (6-0 y 6-3). Están empatados a siete victorias (esta octava de Sinner no cuenta como oficial, aunque siempre quedará en sus cabezas); fue el ruso quien enlazó seis triunfos consecutivos cuando el rival todavía no estaba hecho. A partir de 2023, Sinner ha sabido superar su juego ilógico tanto en partidos reñidos como arrollarlo en momentos de inspiración. En Riad, Sinner (23 años) no quiso atender a exhibiciones de ningún tipo. En realidad, es él la exhibición. Firmó un primer set en el que demostró por qué es el que más títulos ha conseguido este año (7: Abierto de Australia, Róterdam, Miami, Halle, US Open, Cincinnati y Shanghái, hace apenas unos días), el que más triunfos ha cosechado (65 por seis derrotas) y el que terminará el curso como número 1 por primera vez en su carrera. Inapelable desde el fondo, como suele ser habitual, se apoyó en la inercia mental de sus últimos triunfos consecutivos contra el ruso y que a este sí se tomó el choque como un entrenamiento serio, pero sin grandes desgastes. Pero se fue entonando Medvedev (28 años), o enojando, porque mantenía Sinner esa adrenalina que lo ha llevado a ocho finales este 2024 y quiso demostrarle que él también tiene rabia. Lo demostró con un inicio de segundo set enloquecido en el que pudo frenar los ímpetus del italiano. Lo demostró con cada error que cometía, gritos a su palco y varios raquetazos al suelo, destrozadas tres en plena euforia. No obstante, concede Medvedev la mayor: entró en el circuito con tenis, estilo y valor para desafiar al orden establecido, pero la llegada de Sinner y de Alcaraz lo han sacado del primer plano de los grandes títulos. No ha podido en los últimos tiempos ni contra el italiano ni contra el español. Y esto, aunque es una exhibición, volvió a demostrarle su lugar en el tiempo. «No ha estado mal después de haber llegado hace un día de jugar en Shanghái y de haber hecho solo un entrenamiento. No me ha dado tiempo a vivir mucho el torneo, pero el ambiente es increíble», comentó el italiano, la verdadera exhibición del tenis del hoy. Mañana le toca enfrentarse contra el rey Novak Djokovic.