En América, «un hombre, un voto» siempre fue una forma de hablar. Primero porque no todo el mundo era hombre (por ejemplo, las mujeres), y ahora, porque un hombre (o una mujer) puede echar en la urna, y de forma anónima, un saco de votos. Para votar por Kamala, si eres famoso, no tienes que justificar nada: basta con decir que lo que diga Bruce Springsteen , o que lo manda la TV. Cosa distinta es votar por Trump, algo que comienza a ser una cuestión de fe, pues ya son tres los intentos de asesinato del candidato, aunque Sleepy Joe, en la niebla de su demencia senil, avisa que si Trump muriera por un «atentado iraní» el Gobierno lo...
Ver Más