Después de un cuarto de siglo siendo la figura política más relevante de Bolivia, Evo Morales se encuentra atrincherado en el Chapare , como una especie de Kurtz andino, adorado por sus seguidores que amenazan con incendiar el país si le tocan un pelo, y perseguido por sus enemigos que lo acusan, ni más ni menos, que de estupro y trata de personas. Su suerte cambió en un abrir y cerrar de ojos. Ninguna de las argucias populistas que había usado para retorcer la ley, perpetuarse en el poder y capturar las instituciones del Estado había ensombrecido su imagen. Morales seguía siendo un líder indiscutido en Bolivia, con amplias opciones de volver a ser presidente, hasta que sus opositores decidieron...
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