“Acorralado”, dicen
Dice la prensa, al menos la no afecta al régimen (como es sabido, pseudomedios en su mayoría, fábrica de bulos y máquina del fango), que el Gobierno, con su presidente a la cabeza, está acorralado por la corrupción, por una parte, y por el ultraje, la ignominia y la traición, por la otra. Para avalar lo primero, se informa, por ejemplo, sobre el rápido ascenso social de la esposa del presidente.