Fue el gran Gaspar Melchor de Jovellanos , ministro de justicia en 1797 y luego prisionero en Mallorca del favorito de Carlos IV y nuestro «primer generalísimo», Manuel Godoy, quien señaló que España poseía una «constitución histórica». Bajo esta denominación, el pensador gijonés se hizo eco tanto de una percepción historicista de la nación española, como de una apreciación ilustrada de las instituciones, configuradoras de lo que luego hemos llamado «Estado de derecho». Había, indicó, un «conjunto de leyes fundamentales» españolas que fijaban el derecho del soberano y el de los súbditos y los medios de preservarlos. El equilibrio garantizaba la viabilidad del sistema. No había que inventar nada ni hacer experimentos opuestos a la tradición. Frente a la sabiduría...
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