Cansados de ese zumbido molesto que le recordaban los últimos seis estropicios seguidos ante el
Bayern, el
Barça de
Flick se empeñó esta vez en recuperar la autoridad y el prestigio de antaño. Y lo hizo ejecutando una obra maestra, una paliza exprés, ante su bestia negra europea. Fue a las órdenes de su capitán
Raphinha, autor de un ‘hat trick’ y escultor de un monumento al fútbol preciso y veloz.
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