El plan de Navidad alcanzado entre la alcaldía y la policía municipal ha convertido a José Luis Sanz en Sanztaclaus, al que esperan los guripas tocando zambombas de Jerez y haciendo sonar las sirenas de su alegría. No es para menos. El plan, al que se opone la gente que conoce bien las tripas de las arcas municipales, Intervención y Recursos Humanos, alcanza los 11 millones de euros, por triplicar sus retribuciones extraordinarias con un calendario de trabajo más amplio del habitual. Están los muchachos que le tiran papelillos de colores al alcalde cuando lo ven, le hacen la ola gorda del tsunami de agradecimiento y son capaces de tocarles con sus silbatos y cláxones el concierto de Año Nuevo...
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