Tenía razón
Joan Peñarroya, el entrenador del
Barça, al decir que la derrota en el
Palau ante el
Baskonia no sería la peor noticia del día. A la mañana siguiente supimos que
Nico Laprovittola, el líder del equipo en los últimos tiempos, tenía una rotura de ligamentos que le dejará en el dique seco durante casi un año. Por sus lágrimas, cuando se iba del parquet en brazos de
Jan Vesely y el fisioterapeuta
Carlos Martín, intuimos que el accidente sería algo más que un esguince. La desgracia se la comerá, entera, el magnífico jugador argentino, pero el roto también es enorme para el proyecto del Barça.
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