Los hinchas más violentos de Gimnasia revolearon butacas hacia un sector donde estaban los plateístas de Boca. Abrieron un portón y amenazaron con ir a buscarlos para agredirlos. Ahí fue cuando la barra brava xeneize, que estaba en la otra punta del estadio, también rompió una reja con el objetivo de avanzar hacia los fanáticos rivales. Se venía un escándalo con consecuencias impredecibles, con aroma a terror y a sangre, pero… Apareció Juan Román Riquelme.
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