Cuesta creer que la
Atalanta no sumase los tres puntos en el encuentro que le enfrentó este miércoles al
Celtic en la tercera jornada de la Champions League. El conjunto escocés mostró una gran debilidad defensiva en la segunda jornada, cuando el Dortmund le pasó por encima al endosarle un 7-1, pero esta vez escenificó sobre el verde del
Gewiss Stadium todo lo contrario. Especialmente su guardameta, un
Kasper Schmeichel que hizo honor a su apellido (su padre fue en su día el mejor portero del mundo), protagonizando hasta seis paradas de mérito que hicieron que los de
Brendan Rodgers volvieran a casa con un puntito.
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