La guionista de las dos primeras películas sobre el simbionte Venom, Kelly Marcel, debuta en la dirección con esta tercera en cuyo título sugiere que será la última. Bien. Da la impresión, por el argumento y el tratamiento, que la relación entre el humano Eddie y su 'forúnculo' alienígena que vive en su interior ya no daba más de sí y, además, la gracia que pudieran verter el uno en el otro, sus problemas de 'pareja' y los reproches y malos comportamientos han perdido aquí toda su chispa y capacidad de sorpresa, como en un matrimonio nonagenario. El guion es caótico, como el de las anteriores, pero aquí elabora además un argumento como de recuelo de lo más rutinario de...
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