El volante de un F1 es algo así como un ordenador a bordo para los pilotos. En él, el atleta puede cambiar decenas de parámetros de su coche a tiempo real para extraer el máximo potencial del coche en cada curva. Con decenas de botones y una pantalla central, está fabricado en fibra de carbono, material muy resistente y a su vez liviano, y como reveló Pedro de la Rosa, embajador de Aston Martin, el coste total de un volante es muy elevado.
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