«Queremos independizarnos de España pero primero queremos independizarnos de la izquierda española». Cada vez que estalla una lucha fratricida entre los partidos progresistas, dicen esta frase en un partido secesionista con presencia en el Congreso. El escándalo de Íñigo Errejón ha vuelto a ponerla en circulación para señalar lo que ya sabemos todos: que el posible acoso a mujeres del ya exportavoz de Sumar ha saltado a la palestra porque ha querido y cuando ha querido Podemos. O, por ser más concretos, Pablo Iglesias . Él mismo admitió el jueves por la noche en el programa '59 segundos' que conocía las acusaciones desde hacía tiempo. Algo con lo que debería andarse con ojo porque –según los estándares de moralidad feminista...
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