Fue asaltante de los cielos; parlamentario de parvulario; el niño de Vista Alegre y bebecito del acorazado Potemkin: esa criaturita que se despeñaba por las escaleras de las circunstancias, incluyendo el cinismo. Íñigo Errejón, fundador de Podemos y ahora exportavoz de Sumar, acaba de abandonar la política entre acusaciones de acoso y abuso sexual. Comprobado está el gusto del joven político por los caudillos, casi tanto como por los asuntos del poder. Para haber reprochado a Pablo Iglesias sus prácticas poco democráticas dentro de Podemos hace unos años –cuando dejó la formación morada y se fue con Manuela Carmena–, Errejón cultivó siempre formas de politburó . Ahora todo ha precipitado en una irreparable tragedia bolchevique. «He llegado al límite de...
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