Cuando el hermano de Patrick Bringley falleció de cáncer , fue a visitar junto a su madre el Museo de Arte de Filadelfia . Buscaron refugio en los maestros antiguos y encontraron consuelo en sus cuadros. Poco después, Bringley tomó la decisión de dejar su trabajo en el ' The New Yorker ' para hacerse vigilante del Museo Metropolitano de Arte (MET) en Nueva York. Estuvo allí una década, sintiendo, reflexionando, observando en su duelo hasta que se sintió listo para volver al exterior. Vuelca su vivencia en 'Toda la belleza del mundo' (Paidós). No hay muchos que dejen un puesto con vistas al Empire State por trabajar de pie en turnos de ocho a 12 horas diarias , pero...
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