Las conductas no son políticas, son humanas. En el barullo mental de Errejón puede tener una explicación médica la justificación que ha hecho de su comportamiento marrano, pero los hechos son mucho más persistentes que las ideologías. La progresía lleva años construyendo un relato aberrante sobre la igualdad, de tal manera que una mujer de derechas es machista y un hombre de izquierdas es feminista. El argumento es intelectualmente raquítico, pero el martillo pilón del autoritarismo moral progre ha logrado clavar en la pizarra de la corrección política una serie de desvaríos: los acosadores siempre son fachas, las mujeres acosadas siempre son socialistas, sólo abusan los curas y sólo las mujeres de izquierdas denuncian. A esta sarta de generalizaciones monstruosas,...
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