"Estos días previos los he pasado tranquilo. He pensado en lo mío, que suficiente tengo. Pero
seguro que durante el partido me encuentro con sensaciones distintas que no había experimentado antes”, explica a quinientos kilómetros de distancia
Marc Larumbe. Lo hace relajado, contento por el camino que ha emprendido en su vida. Pero también con la certeza de saber que la nostalgia va a ser máxima al menos durante un par de días.
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