Al abrir la puerta y entrar en el local con la ayuda de su bastón, María dice «buenos días», pide tres barras de pan, un paquete de arroz, sal, vinagre y de manera atropellada lanza la pregunta tan alto como le permiten sus ya casi 80 años. «Irás al partido, ¿no?». La de Raquel es la única tienda de alimentación que sigue dando servicio a Ontiñena, localidad oscense de 520 habitantes en la que, desde hace días, el fútbol y el equipo del pueblo terminan apareciendo, de una manera u otra, en todas las conversaciones. No hay casa donde no se hable de esa cita. «Será un día increíble», responde Raquel mientras prepara el pedido para su vecina. La eliminatoria...
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