La victoria de Ilia Topuria ha abarcado las portadas y los vítores de toda la ciudadanía española.
La manera con la cual ha concluido su último compromiso en el octágono, aún más. El UFC 308 demostró ser una nueva prueba de que
El Matador cumple con su palabra:
visualiza, verbaliza, formaliza y recoge aquello que sembró cuando entraba en cólera por no entrar en la compañía de Dana White, y declaró que estaba listo para pelear por el cinturón, dos años antes de que la corporación pusiera un contrato encima de su mesa.
La magnitud de las dos victorias que el hispanogeorgiano ha cosechado dentro del año natural
supone algo inédito en el deporte en crecimiento más importante del mundo.Seguir leyendo...