Un deber inexcusable
Con suavidad, pero con claridad y contundencia, el Papa, en su primer discurso durante su visita a Luxemburgo, situaba las migraciones en un lugar destacado de su agenda en Luxemburgo y Bélgica. Ciertamente, el momento es delicado, y Francisco lo sabe. Muchos europeos ven el futuro con incertidumbre, y los populismos han encontrado un chivo expiatorio en el extranjero.